¿Cómo fue tu llegada a Europa?Nos embarcamos con Tilsa (Tsuchiya) y su novio de ese momento: (Alfredo González) Basurco. La idea era ir hasta París, donde Basurco se había ganado una beca, y vivir bajo su sombra porque ninguno tenía dinero. Llegamos a Nápoles, y de ahí seguimos hacia Roma y Florencia, que a mí me pareció una meca maravillosa: Giotto, Rafael, los Médicis, todo eso lo había estudiado y admirado. Entonces, les anuncié: “¡Me quedo!”. Y Basurco me dijo: “¡Cómo nos vas a dejar! ¡No tenemos ni medio!”. Me quedaban treinta dólares de los cincuenta que me había dado mi hermana, así que los repartí entre los tres. De esa forma, obtuve la autorización moral para separarme de ellos (risas).

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